Culiacán, Sin. Octubre de 2004
Mi nombre es Rogelio Navarro Partida, tengo 42 años de edad, soy casado y tengo tres hermosos hijos a los cuales los amo intensamente.
Soy practicante de Aikido en la academia de Tomohiko sensei. Tengo pocos meses practicando en este dojo en donde he conocido y convivido con mis compañeros de este maravilloso arte marcial japonés; el cual me ha dado fortaleza física y espiritual. En donde creo que he comenzado a tomar lo como un modo de vida y no como un estilo de vida.
El motivo de escribir estas líneas, es con el fin de tratar de manera muy humilde y sencilla de responder a petición de uno de mis compañeros de práctica ¿Qué es Aikido?
Aikido se puede definir en unas cuantas líneas como: "La vía de la energía amorosa ó armoniosa". El Aikido es una vía o camino de desarrollo y crecimiento personal, en el cual me voy encontrando a mi mismo como ser humano; es algo así como una lucha constante e intensa por encontrarse y valorarse a uno mismo.
Se dice sencillo, pero en el fondo de cada persona es algo más complicado.
Al escribir todo esto, recordé un cuento del sr. Jorge Bucay, que había escuchado hace tiempo y que de cierta manera me impactó, ya que me veía reflejado en el. Y digo esto porque muchas veces ó en ciertas circunstancias de nuestra vida dudamos del poder interior, del espíritu combativo, de nuestras habilidades y que en muchas de las ocasiones nos dejamos vencer sin dar el máximo esfuerzo de ese poder interior del cual fuimos dotados por Dios.
El cuento se llama "Obstáculos" y espero les agrade.
Voy andando por un sendero, dejo que mis pies me lleven. Mis ojos se posan en los árboles, en los pájaros, en las piedras. En el horizonte, se recorta la silueta de una ciudad. Agudizo la mirada para distinguirla bien. Siento que la ciudad me atrae.
Sin saber como me doy cuenta de que en esta ciudad puedo encontrar todo lo que deseo, todas mis metas, mis objetivos y mis logros.
Mis ambiciones y mis sueños están en esa ciudad.
Lo que quiero conseguir, lo que necesito, lo que más me gustaría hacer; aquello a lo cual aspiro, lo que intento, por lo que trabajo, lo que siempre ambicioné, aquello que sería el mayor de mis éxitos. Todo eso está en esa ciudad.
Sin dudar empiezo a caminar hacia ella. A poco de andar el sendero se hace cuesta arriba; siendo que me canso un poco más, pero no importa, sigo.
Diviso una sombra negra mas delante en el camino; al acercar me veo que una enorme zanja impide mi paso.
Temo, dudo. Me enoja que mi meta no pueda conseguirse fácilmente, de todas maneras decido saltar la zanja.
Retrocedo, tomo mi impulso y salto. Consigo pasar la; me repongo, sigo caminando.
Unos metros más adelante aparece otra zanja; vuelvo a tomar carrera y también la salto. Corro hacia la ciudad, el camino parece despejado.
De pronto me sorprende un abismo que detiene mi camino. Me detengo, imposible saltar lo.
Veo que a un costado hay maderas, clavos y herramientas. Me doy cuenta de que están ahí para construir un puente.
Nunca he sido hábil con mis manos; pienso en renunciar, miro la meta que deseo y resisto.
Empiezo a construir el puente. Pasan horas, ó días, ó meses; el puente está hecho. Emocionado, lo cruzo y al llegar al otro lado descubro el muro.
Un gigante y húmedo muro rodea la cuidad de mis sueños, me siento abatido.
Busco la manera de esquivarlo; no hay caso, debo escalarlo. La ciudad está tan cerca, no dejaré que el muro impida mi paso. Me propongo a trepar, descanso unos minutos, tomo aire. De pronto veo al costado del camino, un niño que me mira como si me conociera. Me sonríe con complicidad, me recuerda a mi mismo cuando era niño. Quizá por eso, me animo expresar en voz alta mi queja.
- ¿ Por qué tantos obstáculos entre mi objetivo y yo?
- ¿ Por qué ? - El niño, se encoje de hombros y me contesta.
- ¿ Me lo preguntas a mí? - los obstáculos no estaban antes de que tú llegaras. Los obstáculos los trajiste tú.
Solo me queda agradecer a Dios, a mi maestro y a mis compañeros de entrenamiento por los momentos de coraje, esfuerzo y amor que compartimos. Por todo esto y más.
Rogelio Navarro Partida